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jueves, 3 de febrero de 2011

El día de la tortilla

Hoy día 3 de febrero se celebra el archifamoso Día de la Tortilla, bueno más bien conocido en mi ciudad, y es aquí donde se nota que Torrejón de Ardoz es todavía un pueblo, con todo el orgullo de serlo ¡eh!

No es fiesta oficial y nada de eso, pero después de las fiestas de Torrejón, es el acontecimiento más importante, es hasta un día en que podías faltar al cole y no pasaba nada, y la gente se cogía el tupper y se subía al cerro del viso, que solía tener metro y medio de barro, a tomarse la tortilla casera y a hacer un poco el ganso.

Y llegados aquí, recuerdo mi primera tortilla inglesa, allá por septiembre, que resultó ser una tortilla francesa con patatas fritas sin sal... todo un desastre y hasta el día de hoy que ya me sale algo decente, así que se lo agradezco a mi ganas de comer bien y a mi madre, que es una fuente de sabiduría gastronómica inagotable, olé esas 'mamas.




#6: La última tortilla
Y haciendo de Arguiñano pongo la recetilla que sigo para 3 ó 4 personas:

- Patatas, 2 grandes ó 3 medianas, cortadas en cuadraditos
- Cocer a fuego lento-medio con suficiente aceite (de oliva, por supuesto) para que no se pegue
- Añadir sal, ajo y perejil a gusto del consumidor
- Una cebolla bien troceada, pero añadida cuando la patata está a medio cocer
- Esperar a que cueza la patata y tenga una testura pegajosa
- Huevos, de 6 a 9 en función del tamaño
- Batir y añadir sal, otra vez, al gusto
- Calentar a tope la sartén
- Aceite en abundancia
- Vertir el batido de huevo en la sartén con las patatas y la cebolla.
- Dar la vuelta, el paso más importante, con un plato cuando cuaje por debajo.
- E ir dándole vueltas para que cuaje todo, todo y todo.
- Buen vino tinto y a disfrutar...



No quiero dejar pasar hoy sin felicitar a mis amigos "los Korean people", que hoy celebran su año nuevo, sí, sí, rollos del calendario lunar, así hoy más que nunca que ¡Viva Korea!

Para acabar el día un poco de Dinero: mañana concierto en el Island Bar... la noche promete...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Jugando a los médicos

Si vas a estar una temporada larga en otro país, una de las cosas más importantes es registrarse en un centro de salud, porque nunca sabes dónde está el escalón o la botella de cristal que te puede dejar fuera de juego. Además si el país es alguno de la Unión Europea es casi obligado conseguir antes la tarjeta sanitaria europea, porque si justo bajando las escaleras del avión te tuerces el tobillo, el vendaje se lo tendrás que hacer después a tu tarjeta de crédito.

En Reino Unido la sanidad la proporciona el National Health Service, equivalente a la Seguridad Social en España, es gratuita e incluso en ciertos casos las personas que reciben subsidios del gobierno, también las medicinas. Pero si no te has registrado y tienes cualquier urgencia siempre puedes ir al hospital más cercano y te atienden sin mucho problema, gracias a Dios esto no lo he comprobado yo mismo, pero conozco a algunos que han tenido una urgencia y una vez en el hospital solo tuvieron que rellenar unos formularios típicos sin pagar ni un chelín.

El procedimiento es bastante sencillo: una vez que sepas en qué zona quieres tener tu médico de cabecera, conocido como GP -General Practioner-, introduces el código postal en su buscador, eliges uno en el que sigan aceptando nuevos pacientes, consultas los horarios de apertura, te presentas allí con tu pasaporte y algún documento que acredite que vives donde dices vivir y rellenas un formulario con información personal y de salud. Al final te dan una cita con la enfermera al cabo de unos días y te hace un chequeo básico: edad, peso, antecedentes familiares, presión arterial y preguntas del estilo de ¿fumas? ¿te drogas? ¿cuánto alcohol destilas a la semana?

Bastante sencillo, luego en un par de días te llega una carta con la confirmación y a partir de entonces ya puedes ir alegremente por la calle que si se te cae una farola en la cabeza te sale gratis. Aunque yo prefiero mantener mi salud día a día y así hoy me he hecho mi primera tortilla de patatas hispano-británica, porque al fin y al cabo las patatas y los huevos han sido ingleses.