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jueves, 9 de septiembre de 2010

Hostias, conciertos y Chinooks

Ya es casualidad, me mudo a una ciudad a Birmingham y viene hasta el mísmisimo Papa Benedicto XVI para ver qué tal me va. Bueno, en realidad viene a Inglaterra para la beatificación del cardenal John Henry Newman, que fue un presbítero anglicano convertido al catolicismo, que trató que la iglesia anglicana fuera adquirida mediante una OPA amistosa por la multinacional católica con sede en Roma, pero los ingleses siempre van a su rollo, así que la cosa no fue tal y como él esperaba.



La visita del Papa está programada del 16 al 19 de septiembre y tiene varias actividades a lo largo de Inglaterra, como un encuentro con la Reina Isabel II, cabeza de la Iglesia Anglicana y diferentes encuentros con los fieles católicos, en especial el que ocurrirá en Cofton Park de Birmingham, porque allí se beatificará al primer católico inglés en muchos años.

Hoy me he dado de cuenta de que queda realmente poco tiempo para la visita del Papa por la cantidad de helicopteros que están haciendo pruebas por la zona, y sobre todo por el Chinook de la RAF que ha pasado por encima de mi casa, vamos que se lo están tomando en serio, porque se prevee que solo a la misa de beatificación acudan 70.000 peregrinos.



Cofton Park es un gigantesco parque al sur de la ciudad y en mi opinión uno de los más bonitos, una pradera enorme y con un pequeño bosque, que seguramente haya sido el motivo de cambiar la ubicación original de la beatificación de Coventry a Birmingham.

Lo que me parece bastante mal es que cobren dinero por acudir a las misas, ¿acaso Jesús no echo a los mercaderes del templo? Esta es otra de las contradicciones que encuentro en la religión y en la Iglesia católica en particular...



Pero a algunos ingleses que no les hace ni pizca de gracia que vengan los pastores italianos a ver como balan sus preciadas ovejas británicas, así que han organizado varias protestas en Londres al grito de: No! The Pope is not welcome!

Por mi parte intentaré acercarme a tomar un par de fotos, pero en cuanto vea las taquillas me daré media vuelta, no estoy por la labor de ayudar a ensanchar las cinturas de los jerarcas de la Iglesia, si me dieran la seguridad de que va a parar a gente que sí lo necesita, sería otra cosa... Así por ejemplo la misa de Glasgow de 24 euros incluye una actuación de Susan Boyle, que espero esté a la altura del Ave María de Niña Pastorí en la visita de Juan Pablo II a España: that's really makes my hair stands on end.

Yo por mi parte sigo un poco constipado, que not constipated.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Skyline

Una cosa que me encanta de las grandes ciudades es su skyline, es como una huella dactilar única, con un solo vistazo a una fotografía puedes reconocer de qué ciudad se trata, sino quién no recuerda el perfil de Nueva York (antes, después y en un futuro próximo), o el de París, o el recientemente estrenado de Madrid.



Birmingham también tiene el suyo, no tan espectacular pero si interesante si lo observas desde distintos ángulos. Hay que señalar que esta ciudad fue el centro industrial de Inglaterra durante mucho tiempo y la cantidad de edificios repulsivos es bastante alta, pero se está llevando a cabo una renovación de la ciudad lenta pero constante, lo que antes eran fábricas y almacenes son ahora apartamentos y centros comerciales, las grúas y los obreros es algo habitual en la almendra central de Birmingham.



Algo que sin duda no ha cambiado durante mucho tiempo ha sido el toque distinguido que siempre aportan las torres de la catedral y de las iglesias de la ciudad.

Pero hoy además de hablar de skylines, tengo que felicitar a una amiga muy especial que ha traido a este mundo a una preciosa niña de 47 cm. y 2,5 kilos, y que le auguró un futuro muy prometedor, porque el significado de su nombre significa victoriosa, así que bienvenida Laurita.

sábado, 28 de agosto de 2010

Hatters Hostel

Una de las primeras cosas que hice antes de llegar a Birmingham fue reservar alojamiento temporal por unos cuantos días antes de buscar una habitación donde establecerme por una temporada.

En Birmingham, como en cualquier gran ciudad, hay diferentes tipos de alojamiento temporal: hoteles, albergues, bed & breakfast... En mi caso elegí el Hatters Hostel, por varias factores: por la puntuación de anteriores huéspedes, cercanía al centro, precio y al final también influyó que se podía desayunar las 24 horas del día, porque disponía de pan, mermelada, mantequilla, te y café (de comercio justo) a libre disposición, la verdad es que estaba un poco mosca sobre esto, porque no lo había visto en ninguno de los albergues en los que había estado antes, y me parecía de estas cosas de las que se pone en la página Web para captar incautos, pero al contrario, el albergue cumplíó y superó mis expectativas.

El albergue se encuentra relativamente cerca del centro, un paseo de unos 12 minutos a pie, en el 92 Livery Street, en el Jewellery Quarter o barrio de los joyeros, si bien la zona no tiene mucho de interesante, cerca está la Saint Paul's Church que arregla un poco lo fea que es la zona.



Tiene habitaciones individuales, dobles con televisión, y de 4, 6, 8 y 12 camas, todas con baño ensuite, y las dobles incluso con televisión. El staff es superamable, yo traté con algunos de ellos y todos intentan de ayudarte (por ejemplo, tenía que hacer fotocopias y me las hicieron allí, me dieron mapas y consejos sobre Birmingham, y cuando se acababa el pan, se lo pedías y te lo daban en mano), sobre todo recuerdo a Catherine porque le pregunté acerca de un cartelito que había en la entrada y me contó una historía curiosa sobre el edificio.


El albergue tiene un nivel aceptable de limpieza tanto las habitaciones, pasillos y terraza (sí, los fumadores tenéis una zona habilitada), a excepción de la cocina, donde hay hormiguillas pululando por ahí y el nivel de roña del menaje es considerable, pero esto no es problema si solo desayunas, yo es que me hacía de comer y más de un día tuve que hacer de tripas corazón. También fue casualidad, porque durante mi estancia en el albergue coincidí con dos sevillanas: Teresa y Ángela que trabajaban durante el mes de agosto en el albergue a cambio de alojamiento y comida y así aprendían inglés (aunque ya controlaban) y me contaron que el primer día les mandaron limpiar la escalera y cuando fueron a la tarea se dieron cuenta de que esa escalera no había tenido contacto con una fregona en su vida, pero vamos si no fuera por ellas, no sé cómo estaría antes el hostal.



La seguridad así, así, cada uno tiene una tarjeta (1 libra de depósito) y tienes que pasar 3 puertas hasta llegar a tu cama, pero no hay taquillas donde dejar tus cosas, así que el único candado para asegurar tus pertenencias es la confianza con tus compañeros de habitación, yo para ser sinceros, ni un solo problema.

La gente, la verdad es que es lo mejor de estar en un albergue, conoces gente de diferentes sitios y que comparten un rato charlando contigo de cualquier cosas, buen rollito la verdad, lo único malo es que los fines de semana suelen llegar grupos de coleguitas y suelen hacer mucho ruido cuando llegan boozer de los pubs, yo recuerdo haber charlado con varios italianos, un australiano, un polaco-canadiense, un nigeriano, vamos un poco de cado lado. Y sobre todo me hice amigo de un italiano, Marco, más majo que las pesetas, estuvimos practicando nuestro inglés y contandonos batallitas, así que cuando vaya por Módena o venga para Madrid, quedamos en llamarnos para tomarnos o unas tapas o una buena pizza.

En el sótano se encuentran las zonas comunes: cocina, comedor, salas de lectura, televisión (con tres sofás y TV con Sky) y la zona de ordenadores y lavandería, La cocinan tiene lo necesario por si quieres cocinar o guardar tus cervecicas fresquitas. Además dispone de conexión Wifi, aunque no llega a todas a las habitaciones. En definitiva, recomendaría el Hatters Hostel por lo que ofrece a un precio reducido, aunque tiene algunas cosillas que mejorar.

Y sobre la historia del edificio de Catherine: resulta que el edificio que ahora es un albergue, fue la fábrica donde se hizo el actual trofeo de la FA Cup, además de otros importantes trofeos deportivos, así que los brummies aficionados al fútbol están muy orgullosos cada vez que se juega la FA Cup, porque aunque el Aston Villa no la gane, un poco de Birminghan está en la final.