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miércoles, 2 de febrero de 2011

You never walk alone... again

Se veía llegar, estando Birmingham dónde está, en el centro de Inglaterra y a tiro piedra de todos lados, un viajecito a Liverpool era casi obligado, y así fue, hace dos semanas estuvimos visitando la cuna de los Beatles, el Liverpool y otras tantas cosas que descubrí por el camino.



Para marcarse una excursión improvisada a Liverpool lo mejor es el tren, si se compra con 24 horas de antelación en la página web de CrossCountry te puede salir por 18 libras ¡o incluso menos! Y la frecuencia es buenísima, cada 40 minutos sale uno en cada sentido y tarda cosa de hora y tres cuartos en hacer las 100 millas entre B'ham y L'pool. Así que a las nueve de la mañana nos presentamos en la estación de Lime St. en el mismo centro de la ciudad.

Como solo estuvimos doce horas no quisimos pegarnos la paliza de verlo todo en un día, que Liverpool hay que disfrutarlo, así que elegimos lo que más nos gusto en un mapa, y empezamos, como no, por Anfield, haciendo la ruta por el museo, el estadio y la tienda de regalos, ¡claro! Así que Mario ya tiene su regalo de cumpleaños por sus cuatro añitos, que su tío no pudo apañarle en su momento, joé.











El ticket conjunto de museo y visita al estadio son como unas 9 libras con descuento de estudiante (acordarse de llevar el carné ISIC), el guía es una persona de la casa que lleva toda la vida en el club y que habla español fluido, nos contó que solía veranear en Lanzarote y que cuando se jubilara se iba a pasar los inviernos allí, no sabe nada el hombre.

Y luego a recorrernos el centro de la ciudad, que tiene cierto aire a B'ham pero más bonito y señorial, y es que ser una ciudad de mar se nota y mucho, sobre todo en el viento, y que nadie tiene que ver con la brisa marina de San Juan en Alicante, sino más bien a un viento huracanado que hacía volar las cajas de fish & chips por los aires y ojito que no te diera alguna en la cabeza.





La noria es el lugar perfecto para tener una panorámica de la ciudad, que si bien me hace sentir un poco estafado por pagar 5 libras por 5 minutos de viaje, pero las vistas son las mejores que puedas tener, y es que estánd de moda en Inglaterra, hasta hace dos años también había una en B'ham, pero ahora hay un tremendo agujero que están llenando de hormigón y acero para que se convierta en la nueva Central Library,  qué cosas.

Nos metimos en el Museo de los Beatles en los Albert Dock (antiguos muelles) de Liverpool, que por otra parte con patrimonio de la Humanidad, pero al valer cosa de 12 libras y tener que hacer cola de media hora, decidimos ir a ver más cosas de la ciudad, encontrarnos con algunas teenagers (ejem, ejem) y así acabamos en la catedral, que parece poca cosa desde fuera, pero que impresiona por dentro, ¡sí Señor!



Como ya empezaba a cansarnos de tanto andar, nos dimos un paseo de vuelta hasta el centro y buscamos algún sitio para cenar en el barrio chino, bueno, más bien dicho, en la única calle que forma el barrio chino...


pero acabamos en una hamburguesería tipo América años 50, muy chula por cierto y donde dos de los camareros eran españoles, uno era Victor de Burgos, muy majo el chaval.


Así que media vuelta y para B'ham donde los brummies nos esperaban con los brazos abiertos, bueno o algo así y con la esperanza de volver más pronto que tarde a la ciudad que más me ha gustado de Inglaterra hasta el momento y que gracias a Dios existe, porque sino dónde habrían tocado los Beatles o hubiera marcado goles El Niño Torres...¡eh, a ver dónde!


... y como castigo por estas tres semanas sin escribir nada, un poquito de las comidas que me he ido haciendo estos días: aviso, no aptos para cuerpos low-fat.



... por cierto la tortilla nos la metimos entre pecho y espalda unos cuantos españolitos tal y como cuenta Lateru en su blog.

Prometo escribir más a menudo.
Prometo escribir más a menudo.
Prometo escribir más a menudo.
Cachis.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Villa, Villa, Villa

Y en España acabaría: "Villa maravilla", pero el Aston Villa es otra cosa. Para ser sinceros, antes de venir aquí pensaba que el Aston Villa estaba en una ciudad llamada Aston, pero no, es el equipo más importante de Birmingham e incluso ganó la Copa de Europa en 1982, lo que me recuerda al Real Zaragoza, una ciudad mediana y un equipo modesto que gana un título europeo, pero da tumbos por la liga local, virgencita mía que no baje a segunda,... otra vez.


Pues el pasado miércoles 10 fuimos unos cuantos compañeros de la Brasshouse a ver el partido de la Premier League entre el Aston Villa y el Blackpool, si bien el rival no prometía mucho, la verdad es que fue un partido bueno, con ocasiones por los dos equipos y cinco goles, la gente animando un montón y hasta un tío que cuando marcó el Blackpool se fue directo a celebrarlo con los jugadores, creo yo que lo empapelarían en el cuartelillo, aquí no se andan con tonterías.


El estadio, el Villa Park, tiene cuatro zonas: el Holte End, Trinity Road Stand, North Stand y el Doug Ellis Stand, nosotros compramos un pack especial de cuatro entradas por 40 libras en el North Stand, que si bien estuvimos arriba del todo, al ser un estadio de unos 40.000 asientos, las visión era muy buena. Además descubrimos el rollo que se traen aquí con las entradas, cada partido tiene su importancia, así que si quieres comprar entradas para partidos importantes como contra el Arsenal, el Liverpool o el Chelsea tienes que ser cliente antiguo y haber comprado una entrada para un partido "normalito", así que nosotros ya tenemos posibilidad, ahora hay que esperar a tener ganas y dinero. Aquí dejo el vídeo de gol de la victoria (3-2) que marcó James Collins en el minuto 85...

sábado, 28 de agosto de 2010

Hatters Hostel

Una de las primeras cosas que hice antes de llegar a Birmingham fue reservar alojamiento temporal por unos cuantos días antes de buscar una habitación donde establecerme por una temporada.

En Birmingham, como en cualquier gran ciudad, hay diferentes tipos de alojamiento temporal: hoteles, albergues, bed & breakfast... En mi caso elegí el Hatters Hostel, por varias factores: por la puntuación de anteriores huéspedes, cercanía al centro, precio y al final también influyó que se podía desayunar las 24 horas del día, porque disponía de pan, mermelada, mantequilla, te y café (de comercio justo) a libre disposición, la verdad es que estaba un poco mosca sobre esto, porque no lo había visto en ninguno de los albergues en los que había estado antes, y me parecía de estas cosas de las que se pone en la página Web para captar incautos, pero al contrario, el albergue cumplíó y superó mis expectativas.

El albergue se encuentra relativamente cerca del centro, un paseo de unos 12 minutos a pie, en el 92 Livery Street, en el Jewellery Quarter o barrio de los joyeros, si bien la zona no tiene mucho de interesante, cerca está la Saint Paul's Church que arregla un poco lo fea que es la zona.



Tiene habitaciones individuales, dobles con televisión, y de 4, 6, 8 y 12 camas, todas con baño ensuite, y las dobles incluso con televisión. El staff es superamable, yo traté con algunos de ellos y todos intentan de ayudarte (por ejemplo, tenía que hacer fotocopias y me las hicieron allí, me dieron mapas y consejos sobre Birmingham, y cuando se acababa el pan, se lo pedías y te lo daban en mano), sobre todo recuerdo a Catherine porque le pregunté acerca de un cartelito que había en la entrada y me contó una historía curiosa sobre el edificio.


El albergue tiene un nivel aceptable de limpieza tanto las habitaciones, pasillos y terraza (sí, los fumadores tenéis una zona habilitada), a excepción de la cocina, donde hay hormiguillas pululando por ahí y el nivel de roña del menaje es considerable, pero esto no es problema si solo desayunas, yo es que me hacía de comer y más de un día tuve que hacer de tripas corazón. También fue casualidad, porque durante mi estancia en el albergue coincidí con dos sevillanas: Teresa y Ángela que trabajaban durante el mes de agosto en el albergue a cambio de alojamiento y comida y así aprendían inglés (aunque ya controlaban) y me contaron que el primer día les mandaron limpiar la escalera y cuando fueron a la tarea se dieron cuenta de que esa escalera no había tenido contacto con una fregona en su vida, pero vamos si no fuera por ellas, no sé cómo estaría antes el hostal.



La seguridad así, así, cada uno tiene una tarjeta (1 libra de depósito) y tienes que pasar 3 puertas hasta llegar a tu cama, pero no hay taquillas donde dejar tus cosas, así que el único candado para asegurar tus pertenencias es la confianza con tus compañeros de habitación, yo para ser sinceros, ni un solo problema.

La gente, la verdad es que es lo mejor de estar en un albergue, conoces gente de diferentes sitios y que comparten un rato charlando contigo de cualquier cosas, buen rollito la verdad, lo único malo es que los fines de semana suelen llegar grupos de coleguitas y suelen hacer mucho ruido cuando llegan boozer de los pubs, yo recuerdo haber charlado con varios italianos, un australiano, un polaco-canadiense, un nigeriano, vamos un poco de cado lado. Y sobre todo me hice amigo de un italiano, Marco, más majo que las pesetas, estuvimos practicando nuestro inglés y contandonos batallitas, así que cuando vaya por Módena o venga para Madrid, quedamos en llamarnos para tomarnos o unas tapas o una buena pizza.

En el sótano se encuentran las zonas comunes: cocina, comedor, salas de lectura, televisión (con tres sofás y TV con Sky) y la zona de ordenadores y lavandería, La cocinan tiene lo necesario por si quieres cocinar o guardar tus cervecicas fresquitas. Además dispone de conexión Wifi, aunque no llega a todas a las habitaciones. En definitiva, recomendaría el Hatters Hostel por lo que ofrece a un precio reducido, aunque tiene algunas cosillas que mejorar.

Y sobre la historia del edificio de Catherine: resulta que el edificio que ahora es un albergue, fue la fábrica donde se hizo el actual trofeo de la FA Cup, además de otros importantes trofeos deportivos, así que los brummies aficionados al fútbol están muy orgullosos cada vez que se juega la FA Cup, porque aunque el Aston Villa no la gane, un poco de Birminghan está en la final.